Estos últimos días hemos sabido que en Francia se ha abierto una investigación contra Google respecto a su tributación en ese país durante los años que van del 2008 al 2010, incluyendo una redada que se produjo en Julio del 2011.

Francia representa el cuarto país en generación de negocio del mundo para Google, pero pagó en impuestos sobre una cifra de 68 millones de euros, mientras que en Reino Unido, con unas cifras similares de negocio, registró un balance de 2.500 millones de euros (37 veces más).

La diferencia de balances sigue estando en como los grandes de Internet aprovechan la situación europea, por la que se instalan en Irlanda como sede central Europea desde donde se realizan todas las facturaciones. Cuando un cliente francés o español contratan publicidad en Google, la factura les llega desde Google Irlanda, aunque el cliente sea español, y su publicidad se vea solo en el mercado español.

Es por ello, que en la situación actual de crisis los políticos se pongan un poco más serios con esta situación. Y en Francia, que se encuentran en este momento en periodo electoral, lo utilicen en campaña.

Fue con el lanzamiento de Desnudando a Google, donde Alejandro Suárez ya nos contaba esta situación, cuando en España se empezó a hablar de este tema con diversos titulares en prensa incluyendo una investigación de la Agencia Tributaria a Google. Pero tras este impulso inicial, no se ha vuelto a tratar el tema en los medios.

Los grandes de Internet amenazan con que si tuvieran que tributar en cada país, correrían el riesgo de parar sus actividades en dichos países. ¿Son realmente sus servicios tan necesarios localizados en el país como para permitirnos el lujo de que no tributen como el resto de empresas?

 

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